viernes 3 de junio de 2011

Los pequeños detalles

El otro día escuché una historia que me gustó y, sobre todo, me enseñó una gran lección:

"El alumno había terminado el cuadro. Llamó a su maestro para que lo viese. El profesor se le acercó y después de ver el cuadro durante un buen rato le pidió a su alumno la paleta y el pincel. Con mucha habilidad, únicamente dio unos simples trazados por algunas partes de la obra, pequeñas cosas pero que hicieron que el cuadro cambiase como del día a la noche...

El alumno estaba boquiabierto, preguntándose como su dibujo había pasado de ser un buen dibujo a una obra maestra. Por ello, le preguntó al profesor:

¿Cómo es posible que con sólo unos toques, pequeños detalles, hubiese cambiado tanto el cuadro?
Y el profesor le contestó:
Es que es en esos detalles pequeños dónde está el arte."

Esos son los que realmente hacen que una ocasión sea única, los pequeños detalles. Esos detalles que no tienen importancia a simple vista pero que hacen que un momento se quede grabado en tus retinas por los tiempos de los tiempos. Una frase tonta, un gesto, una sonrisa, una mirada...cualquier cosa insignificante.




Y lo más curioso de todo es que esos detalles, lo que lo hacen más bonitos son su espontaneidad. Cuando haces algo sin querer, pero que te sale desde dentro, desde lo más profundo de ti, es justo eso lo que hace que las personas vean qué hay realmente en tu corazón.

Ahora mismo, mientras escribo estas líneas me estoy acordando de esos momentos y no puedo más que sonreir. Y si miras atrás en el tiempo, los momentos que guardas con más cariño entre todos tus recuerdos, son los que están plagados de esos momentos inocentes pero graciosos a la vez...

Por eso, valoremos esos detalles y disfrutaremos mucho más